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Juan de la Peña

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Iker Casillas se despidió por segunda y definitiva vez del Real Madrid. En la solemnidad del Palco del Bernabéu, con la presencia de Florentino Pérez y el principal protagonista, el ya ex portero del equipo blanco. En el acto también se observaba la masiva afluencia de la prensa, tal como ayer, la junta Directiva del club y algunos jugadores emblemáticos del equipo blanco, como el gran Amancio Amaro, también como estaba previsto en un principio y que luego pareció que se truncaba por expreso deseo de Iker.

Iker Casillas ha puesto de manifiesto, una vez más, su responsabilidad como lo que es: un crack

Muchas cosas han ocurrido en los últimos días para que hayamos asistido con cierto bochorno a un vaivén desconcertante en los acontecimientos, de los que todos son responsables, Casillas, su entorno y el Real Madrid con el suyo y desgraciadamente la peor parte se la ha llevado la institución más gran del mundo; su imagen, quiérase o no se ha visto bastante dañada de los Pirineos para arriba y de Algeciras para abajo.

Recientemente, me he referido en estas mismas páginas a la figura de Casillas, y al adiós de uno de los mejores porteros del mundo y del Real Madrid al que deseo lo mejor porque se lo merece después de 25 años en el club más grande del mundo, al que probablemente volverá en algún momento.

Por lo demás, soy muy observador y he visto, a través de la televisión, detalles en el acto oficial en el palco del Bernabéu,que no me pasan desapercibidos.

La intervención del Presidente Florentino Pérez me ha parecido cálida, cariñosa y elogiosa hacía la persona que ya considera un mito y una leyenda más del Real Madrid y que le hubiera gustado que terminara su vida deportiva en el Real Madrid: ¿era totalmente sincero el Presidente?; Probablemente no del todo y lo ha sido sólo a medias. Es conocido que en los últimos años, Florentino Pérez pensaba que Iker había cumplido un brillante ciclo en el Real Madrid y había que ir pensando en un recambio, aun respetando el historial del excelente portero.

¿Fue totalmente sincero Florentino Pérez? Probablemente no del todo y lo ha sido sólo a medias

Por su parte, he observado a un Iker con semblante de una indisimulada incomodidad, dando la sensación de haberse visto forzado a comparecer cuando se lo ha pedido el Presidente. También he observado mucha brevedad y tibieza en sus palabras y una falta absoluta de emoción de la que sí hizo gala en su comparecencia en solitario el día antes, y, sobre todo, he echado de menos mayor cariño y reconocimiento a una entidad muy grande, el Real Madrid, al que tanto ha dado y que tanto le ha dado. Las cosas deberían haber sido de otra manera, por Casillas, por Florentino Pérez, pero, sobre todo, por la Institución ,sus socios y la afición que tantos años le ha aclamado y que lo ha vuelto hacer hoy.

Ya en el césped, sí he observado sinceridad en su mirada, en la sesión fotográfica ante los veinte trofeos que ha levantado y efusividad y reverencias a la afición que volvía a aclamarlo: como debe ser.

Tras unos días de confusión e incertidumbre, en unas arduas negociaciones por temas fiscales, según ha apuntado Florentino Pérez, Iker Casillas, que en principio pretendía una despedida discreta y silenciosa, ha puesto de manifiesto, una vez más, su responsabilidad como lo que es: un crack, en los buenos y felices momentos y en los amargos y tristes del adiós, que tarde o temprano siempre llegan a los elegidos. Son los gestos que distinguen a los más grandes y ha accedido finalmente a una solemne despedida en el Palco del Bernabéu y ante millares de aficionados que le aclamaban en el césped, ese mismo rectángulo de juego dónde ha forjado la gloria y se ha convertido en un mito de leyenda en el Real Madrid.

Leonel Messi, el considerado por muchos como el mejor jugador de todos los tiempos-para mí tanto Di Stéfano, como Pelé y Maradona le siguen superando- volvió a mostrar su frustración e incomprensión en el estadio Nacional de Chile, al comprobar que esta vez tampoco consigue un gran triunfo con su selección. El astro del FC Barcelona ha jugado tres finales con la albiceleste-dos Copas de América y la final del mundial del pasado año, ante Alemania, de Toni Cross y compañía, y padeció al amargor da la derrota.

Messi llora por su nuevo fracaso en una gran final con su Selección

Messi tiene aún años por delante, cada vez menos, por ley de vida, de conseguir ese título que le faltaría para equipararse a los más grandes. También parece claro que el argentino fuera de su club tiene enormes dificultades para mostrar su categoría. El FC Barcelona de los últimos años es un equipo hecho por y para Messi, dónde  él  ordena y manda y desde el Presidente, hasta el entrenador le veneran y cuidan por todo lo que ha conseguido en el Camp Nou. Con toda seguridad el de Rosario en cualquier otro equipo, aunque fuese también de primera línea, no pasaría de ser un muy buen jugador pero no lo determinante que lo es con el equipo culé, dónde él marca el paso y todos juegan a lo que necesita en cada momento.

La selección argentina del Tata Martino tiene actualmente, probablemente, la mejor generación de futbolistas, aunque es un equipo excesivamente maduro y con buena parte de sus estrellas iniciando el ocaso de su carrera; este detalle, estimo que tampoco pasa desapercibido para el celestial Messi, que debe pensar que el tiempo pasa inexorable  y se van agotando las posibilidades  para confirmarse como el más grande de todos los tiempos. Messi llora por su nuevo fracaso en una gran final con su Selección y también llora por Argentina, que sí tiene el reconocimiento de ser campeona del Mundo, sin Messi, y sí con Maradona, Pasarella, Brown Valdano y compañía , y lo consiguieron allá por 1978 ante la naranja mecánica del gran Cruyff. Llora por mí Argentina, que yo ya lo hago, una vez más , por ti y por mí.

Los chicos del básquet del Real Madrid han agradando su historial al ganar cuatro títulos en nueve meses, algo que no ocurría desde hace cuarenta años. Con su incontestable triunfo ante el poderoso Barcelona, en la liga Endesa, y ganando el título en el Palau, y aún les queda por disputar la recuperada copa Intercontinental, ante los brasileños, en el mes de septiembre, que si mantienen este tono seguro que la ganan también y será una temporada irrepetible . Pablo Laso y sus jugadores han alegrado el día al madridismo que de esta manera cura buena parte de sus heridas, tras la nefasta temporada del equipo de fútbol. Una temporada en la que todos fueron culpables, jugadores, técnicos y directiva, tal y como dejé escrito en estas páginas al final de temporada. El buen hacer de Pablo Laso ,han demostrado que la grandeza del Real Madrid se ha forjado con buenos jugadores, pero también, jugando con raza ,de la que ha hecho gala todo el equipo, pero sobre todo Nocioni, con solidaridad y con espíritu de equipo. Las estrellas por sí solas no ganan títulos, aunque su aportación sea determinante. Pablo Laso, que estuvo muy cuestionado ha marcado el buen camino y ha conseguido un grado competitivo, y gestión de una plantilla, que cuando además tienen tanta calidad, son imparables.

Florentino Pérez, a la hora de emprender nuevos fichajes, bien haría con revisar su estrategia de fichar cada año al mejor jugador del mundo, que con ser importante, cara a la rentabilidad en marketing, no te garantiza, si el equipo no está bien planificado, preparado y equilibrado, conseguir los éxitos que se le presuponen a un equipo tan grande como el Real Madrid, que nunca debe acabar una campaña en blanco. La pasada temporada fue un ejemplo, al margen de otros problemas   en el vestuario y algunos de sus más emblemáticos jugadores que el técnico no terminó de gestionar bien.

Florentino Pérez tiene ante sí una ardua tarea en planificar, como máximo responsable, de acuerdo con el equipo técnico, una temporada que haga olvidar al madridismo del fiasco padecido el pasado año ,que no se merece la afición. Los casos de Iker Casillas y Sergio Ramos serán una buena piedra de toque. El mandatario blanco, además de tener en cuenta los deseos de Rafa Benítez, no le vendría mal una comida y café con Pablo Laso y los responsables del básquet y, por supuesto, tener en cuenta sus experiencias.

El partido Real Madrid-Getafe, ponía punto y final  a la liga BBVA 2014-2015; fue el  último en disputarse   de una jornada  muy intensa en la   que la radio, una vez más, fue la principal protagonista y de la que estaban pendientes las aficiones  cuyos equipos se jugaban ni más ni menos que mantener la categoría. Finalmente, Éibar, y Almería, acompañarán al Córdoba en el amargo viaje de regreso a Segunda división. El FC Barcelona, celebró por todo lo alto la consecución del campeonato y recibía la copa que lo distinguía como el mejor y más regular en 38 partidos. El Camp Nou fue una fiesta y  rindió también una espectacular y emocionada despedida, probablemente volverá a repetirse en la final de Copa ante el Athletic de Bilbao, a Xavi Hernández  ese grandísimo jugador que ya es leyenda para los culés.

Con todo resuelto en la clasificación,  a las ocho y media de la tarde saltaban al césped del Santiago Bernabéu los jugadores del Getafe y Real Madrid en un estadio desangelado, con media entrada y prácticamente sin alicientes. Para los madridistas era un partido que seguramente no querrían haber jugado, y la desgana, la falta de intensidad y desmotivación se hicieron patentes desde el pitido inicial. Algunos jugadores también eran conscientes de que concluía su etapa en el Real Madrid. Ronaldo, ya se sabía Pichichi y bota de oro una vez más, y  volvió a dar muestras de su espíritu competitivo e indomable; se despidió de la afición con otro triplete, con goles de bella factura que la afición añoró en partidos anteriores,  y aparecieron los fantasmas del Villareal, Athletic de Bilbao, del  Valencia, ante los que perdieron la liga  y la  Juventus que les privó de la ansiada final en Berlín. Pese a los goles, nada menos que diez en total, fue un partido entre sombras y poca ilusión.

En el palco, Florentino Pérez, mostraba cara de circunstancias y pocos amigos cuando observó que el animoso Getafe se puso por delante en el marcador y escuchaba pitos y tímidos aplausos para el equipo y  muy notorios para Ancelotti;  el técnico italiano , que cumplía partido de sanción, no tenía mejor semblante que su presidente  en otro palco ,y  con seguridad, ya sí pensaba que era su último partido como entrenador del Real Madrid. Hacía mucho tiempo que no se vivía un partido así en el coliseo blanco, cuando desde Barcelona llegaban los ecos de las celebraciones y lo que está por llegar. Triste y ensombrecido final de temporada para un equipo que  tuvo momentos excelsos en la temporada, pero que incomprensiblemente se vino abajo y se echó a un lado en los momentos determinantes; esos en los que se ganan los títulos.

El fútbol, uno de los mayores espectáculos del mundo, puede elevarte a los altares y hundirte en las profundas tinieblas. Éibar, Almería y Córdoba, con  sus aficiones no tendrán consuelo hasta  su regreso a la Primera División. Los madridistas tampoco encontrarán consuelo hasta que no vuelvan a levantar nuevos títulos y Florentino Pérez con  sus directivos reflexionan e intentan encontrar respuestas y soluciones  a una situación en la que todos fueron culpables, en mayor o menor medida, y cuando queramos darnos cuenta, el balón volverá a rodar. Adiós a la Liga 2014-2015, sin odio, sin sombra de crítica, sin pena y ¡Larga vida al fútbol!

En el deporte, como en la vida, el éxito, el fracaso, o la simple supervivencia, en ocasiones, suele asociarse a la estrella de cada uno, o a la oportunidad de estar en el momento justo , en el lugar idóneo, y entonces hablamos de gente que ha nacido con estrella o por el contrario, hablamos de personas sin suerte y que los dioses y el destino nunca les dieron la cara.

En el debate sobre esta cuestión, encontramos opiniones y creencias para todos los gustos al igual que en la literatura. Benavente dejo escrito que “No sé a qué puede llamarse suerte, los que triunfan siempre piensan que ha sido por su talento, o por su trabajo, y les humillaría creer en la fortuna”. Por el contrario, encontramos en el Eclesiastés lo siguiente: “Volví mi consideración a otro asunto y observé que debajo del sol ni la carretera es de los ligeros, ni de los valientes la guerra, ni el pan para los sabios, ni para los doctos las riquezas ni de los peritos de las artes es el crédito; sino que todo se hace por azar y a la aventura”.

Florentino Pérez está obligado a dar una explicación a los que él siempre ha considerado los verdaderos dueños del club: sus socios y también la afición

Conviene valorar, para completar este debate, el componente emocional, de amor, de lealtad,  de pertenencia a algo o a alguien a la hora de considerar la justicia o injusticia de pensar que se ha fracasado o se cumplieron los objetivos después de concluir el trabajo.

En el punto medio suele estar la virtud y la distancia más corta entre dos puntos es siempre  la línea recta. La liga BBVA toca a su fin con la jornada 38 del próximo fin de semana. Por la parte alta de la tabla casi todo está decidido: el FC Barcelona se ha proclamado con justicia y brillantez campeón de la competición y Real Madrid Atlético de Madrid y Valencia jugarán competiciones europeas. Queda pendiente la amargura del descenso. No cabe duda que el Barcelona, está a las puertas de volver a hacer historia y conseguir por segunda vez otro triplete y posiblemente tres títulos más, con lo que su campaña ha sido todo un éxito. Atlético de Madrid, Valencia y Sevilla han cumplido sus expectativas y desde ese punto de vista las aficiones, jugadores y directivos están satisfechos.

¿Y el Real Madrid? ¿Ha fracasado? Si nos atenemos a su historia, a su grandeza, a sus recursos, a ser todavía el mejor club del siglo pasado, terminar en blanco una temporada, sí puede considerarse un rotundo fracaso y el club está en estos instantes recabando informes de todos los estamentos del club para analizar, desde la serenidad y sin precipitaciones, que ha podido ocurrir, para que por segunda vez consecutiva, el equipo haya dado síntomas de cansancio de falta de banquillo y con una deficiente dirección técnica sin saber gestionar las necesarias rotaciones en una temporada tan larga y no haber estado a la altura en los grandes momentos de la temporada.

Bien es cierto que las lesiones han azotado al equipo en el último y decisivo tramo de las distintas competiciones. Pero un gran club como  el Real Madrid también debe tener previsto estas circunstancias y no parece que haya sido así. Desde un análisis benevolente, quizás pueda pensarse que haber concluido como subcampeón de liga, compitiendo casi hasta el final y ser semifinalista  en las otras dos competiciones, es un balance razonablemente bueno para desterrar el calificativo de rotundo fracaso, pero este razonamiento en el Real Madrid nunca es aceptado ni por afición, ni directivos. La derrota no es una opción”, reza una pancarta siempre presente entre la afición del Bernabéu.

Ser un grande es estar sujeto a la servidumbre, cuando no a la tiranía, de ganar siempre en las competiciones en las que participas, o al menos conseguir alguno de los títulos. El presidente, Florentino Pérez, está obligado a dar una explicación a los que él siempre ha considerado los  verdaderos  dueños del club; sus socios y también la afición, porque no cabe duda que se han cometido errores de bulto, empezando por la política de fichajes y siguiendo por la planificación de la temporada y la dirección técnica que  dio la sensación de no saber  gestionar un banquillo lleno de estrellas. Reflexión y compás de espera.

La temporada 2014-2015 concluyó con amargura entre la afición, endulzada a última hora por la novena Copa de Europa de Baloncesto, que sí ha estado a la altura. La temporada 2015-2016 está a punto de comenzar o así debería ser para una buena planificación y acierto en la toma de decisiones, tanto en el cuerpo técnico como en la plantilla.

La Juventus cumplió su guión, haciendo lo que mejor le convenía y sabe hacer ante un Madrid sin alternativas y falta de respuesta a la sobriedad italiana y, tras el fiasco de anoche, debe abrirse un tiempo para la reflexión. El Real Madrid es sin duda alguna mejor equipo que los italianos, pero en el campo no se ha notado en el cómputo de la eliminatoria; el club blanco, por historia, por recursos y por su afición debía estar en la final de Berlín, sí o sí, no hay excusas de que, una vez más, el balón no quiso entrar.

Era mal síntoma que el entrenador, Ancelotti, por dos veces en estas eliminatorias de cuartos, ante el Atlético de Madrid y anoche ante los trasalpinos, reiterase que “hay que jugar con paciencia, teniendo claro que también pueden superarse los compromisos con dos empates”: estas afirmaciones del técnico era una invitación al conformismo de los jugadores que se veían tan superiores, que con el uno a cero se veían en Berlín y además es un argumento de equipo menor, no haciendo honor al ADN de este equipo y corres el riesgo de padecer, como así ha sido, una de las mayores decepciones del madridismo.

El equipo blanco, tras la pasada temporada para el recuerdo, con la consecución de la ansiada décima, debe abrir un tiempo para el análisis riguroso de que puede estar pasando en un equipo que tiene los mejores jugadores del mundo, pero que no termina de encontrar una identidad y sello definitivo en la forma de jugar: tácticamente, en la preparación física y la planificación de la temporada, además de debatir que jugadores no son aptos para este equipo, por edad o falta de expectativas.

Equipo técnico, jugadores y directiva, con el presidente a la cabeza, deben aunar voluntades para llegar a conclusiones acertadas de qué puede haber ocurrido en el equipo, dentro y fuera del vestuario para llegar a este estado de cosas. El interminable debate en la portería desde la etapa de Mouriño ha perjudicado seriamente al equipo al tiempo que no ha sabido gestionarse los egos de unos jugadores considerados estrellas e intocables. Ancelotti, tiene su cuota de responsabilidad y no es de las menores. Un gran equipo lo componen una veintena larga de jugadores de nivel, en el que, lógicamente, quince o 17 jugadores deben tener vitola de titulares y que sientan la confianza del entrenador ya que la temporada es muy larga y se está presente en muchas competiciones; las rotaciones cuando se aspira a todo deben ser un componente importante bien utilizadas.

Enorme desilusión en la afición blanca que termina con amargura una temporada para el olvido. Tiempo de estudio riguroso y toma de decisiones; Florentino Pérez se enfrenta a un mar de dudas e inquietudes que deberá empezar a resolver desde ya. Los aficionados de este gran club se lo merecen.

Cuando se ama el fútbol, en su triple dimensión, deportiva, de espectáculo y de pasión irrefrenable, también se debe estar en disposición de aceptar su grandeza, asociada a la gloria efímera de los futbolistas y también a sus miserias, que no es otra cosa que reconocer precisamente lo efímero y cambiante que suele ser, dependiendo de que el balón entre o no en la portería contraria o en el momento que pierdes el factor pasional y de ser feliz con lo que haces.

El considerado como uno de los mayores espectáculos del mundo, no entiende de justicia o injusticias, sino de una competición que apasiona como ninguna otra actividad deportiva a los aficionados, a los futbolistas, directivos y países enteros que se entregan incondicionalmente   a sus   equipos o selecciones en las distintas competiciones en las que participan y no siempre desde la racionalidad: el amor, el orgullo y lealtad a unos colores y un escudo que defienden unos jugadores que son considerados estrellas rutilantes ,impiden la necesaria objetividad y el pleno convencimiento de que estamos hablando simplemente de un deporte y nada más que un deporte; pero así es el fútbol y todo aquel que no asuma, bien sean aficionados o protagonistas directos, como jugadores, directivos, árbitros e instituciones ,estas circunstancias, o bien no entiende nada de lo que significa este apasionante deporte o bien no lo ama o lo lleva en las entrañas.

La grandeza de un futbolista de élite se caracteriza por ser uno de los mejores en su puesto, de pertenecer a un gran club , pero también, por su profesionalidad, y de tener conciencia que la gloria que te ofrece esta actividad, tiene fecha de caducidad, fundamentalmente, marcada por el paso de los años.

Desde hace un año asistimos a un debate en torno a la figura de Iker Casillas, que llegó a ser considerado con justicia como el mejor portero del mundo, pero que desde hace un par de años ha perdido buena parte de esas facultades y actitudes que lo encumbraron a ser sin discusión el número uno.

El pasado sábado , los aficionados presentes en el  el Santiago Bernabéu, en el partido Real Madrid-Valencia,  volvieron  a mostrar, esta vez sí, de forma mayoritaria, que han perdido la confianza y la sintonía con Casillas. Emilio Butragueño, y algunos jugadores siempre han declarado que el público, en este caso, los asiduos al coliseo blanco, es soberano y así hay que respetarlo.

El Presidente Florentino Pérez, mantiene un significativo silencio, aunque no es ningún secreto que se busca un portero de primer nivel para la temporada que viene: de Gea puede ser el elegido. Por su parte, el entrenador, Carlo Ancelotti, sigue manteniendo la confianza en el capitán madridista; pareciera que ha unido su suerte a la de Casillas, lo que estimo un grave error. El entorno del portero blanco le hace ver que debería marcharse y el interesado parece decidido a cumplir los dos años de contrato que le quedan, hasta el 2017.Entre la prensa deportiva encontramos opiniones para todos los gustos; desde los que piensan que Casillas, por su historia, es ya leyenda del Madrid y debe ser considerado como intocable y los que piensan, que aun reconociendo esto mismo, se equivoca gravemente en empecinarse en el error de seguir a toda costa en el Real Madrid.

“Cuídate de los idus de marzo”, le advertían a Julio César, desde su entorno próximo, días antes de ser asesinado en la conspiración, en el 44 AC, fecha considerada de inflexión en la historia de la antigua Roma, marcando la transición del periodo histórico conocido como la República Romana al Imperio Romano.

Iker Casillas, cuyo amor al Real Madrid no debe estar en duda, debió haber abandonado el club la pasada temporada por duro que le pareciese ; lo hubiera hecho, todavía, por la puerta grande, como en su día lo hizo Raúl desde la gallardía de un gran futbolista y enorme profesional que sin duda volverá al Real Madrid, el equipo de sus pasiones. De no ser así, el gran portero madridista, tras el compás de espera, impuesto por el “emperador” Florentino, puede enfrentarse a los idus de junio, que en el antiguo  calendario romano son los días trece de ocho meses del  año, entre ellos, el  mes de junio ,que coincide con el final de temporada . Iker, pero también Florentino Pérez tienen la palabra, en la convicción de que el Real Madrid es realmente lo importante.

Toda la prensa deportiva europea se hace eco de que la liga española, la BBVA, es la más disputada del Continente, si no del mundo. En los principales campeonatos de Europa ya se conocen quienes serán los campeones a falta de varias jornadas; es el caso de Italia, Alemania e Inglaterra, en donde la Juventus, el Chelsea de Mouriño y el Bayern, han ganado ya el campeonato a falta de varias jornadas para el final.

Aquí en España, Real Madrid y FC Barcelona, mantienen, un codo a codo, una lucha sin cuartel que previsiblemente, si se cumplen los pronósticos , no se decidirá hasta última jornada, tal y como sucediera el pasado año entre el Barcelona y Atlético de Madrid, con triunfo final colchonero, en la mejor temporada de la historia de los rojiblancos.

Los culés llevan ventaja de dos puntos  a los madridistas y son claros favoritos para recuperar grandezas pasadas; atraviesan un gran momento de forma y están desplegando un gran fútbol: apuntan a conseguir un nuevo  e histórico triplete, únicamente amenazado,  fundamentalmente, en la  Champions por el Real Madrid y el Bayern de Guardiola.

En el Real Madrid, tanto directiva, como jugadores y afición, son conscientes que con el empate ante el Villarreal en el Bernabéu y, sobre todo, la derrota en San Mames, se esfumaron casi todas posibilidades de ganar la Liga. Un equipo que aspira a ganar todo, no puede dejarse cinco puntos en dos jornadas en el último tercio del campeonato, donde se deciden los títulos, tal y como sentenciase el gran Luis Aragonés.

El Real Madrid luchará hasta el final e intentará forzar al Barcelona a ganar también todos los partidos, toda vez que un empate final a puntos favorece a los de Concha Espina.

El calendario en este tramo final también le es favorable al Barcelona, pero el fútbol no siempre está acorde  con la lógica y la competitividad existente en nuestra liga, la mejor del mundo, favorece que aparezcan algunas sorpresas en el tramo final.

“La vida es como una caja de bombones, nunca sabes cuál te va a tocar”, afirmaba un espléndido Tom Hanks, que se hizo acreedor al Oscar al mejor actor  ese año, dando vida a una delicioso joven que sufre un leve retraso mental y motor en la sensacional película Forest Gump ,de Rober Zemickis.

En el fútbol, de alguna manera, cuando los jugadores y el trio arbitral saltan al campo entre la pasión desbordada de las aficiones, se enfrentan a noventa frenéticos minutos que en ocasiones deparan circunstancias o pequeños detalles que  no responden a la lógica y no siempre gana el mejor. El inicio del partido es también como abrir una caja de bombones sin tener claro que sabor te tocará, la amargura no buscada o la delicia de la victoria esperada. Real Madrid y Barcelona abren cada fin de semana su particular caja de bombones con el deseo de que su esfuerzo y ambición se vean recompensados   por  el acierto en la elección; entonces,    el balón  dará y quitará razones y siempre ganará el campeonato el que más méritos haya hecho en 38 jornadas: será justo campeón y habrá que felicitarle.

Carlo Ancelotti tiene la gran oportunidad de ratificar que posee todas las cualidades que distinguen a los  grandes  entrenadores de, simplemente, buenos técnicos: conocimientos , experiencia, personalidad, habilidad para gestionar una gran plantilla, y la necesaria osadía en los momentos más trascendentes de la temporada.

Probablemente, el Real Madrid ha podido perder esta liga, una vez más, por dejarse ir en un par de partidos y no ser  lo suficientemente competitivo con sus grandes rivales que es donde debería haber dado la talla. En sus enfrentamientos con Atlético de Madrid, Valencia, Barcelona, Athletic de Bilbao, Sevilla  y Villarreal se ha dejado nada menos  que  17 puntos  de un total de 30 y aún le queda por recibir al Valencia y viajar a Sevilla: demasiados, si aspiras a ganar el campeonato.

Cierto es que la plaga de lesiones coincidentes en futbolistas fundamentales, como Ramos, Modric, James, Pepe y el bajón anímico de Ronaldo, también influyeron, pero no olvidemos que un gran entrenador debe tener previstas estas situaciones que pueden darse en una temporada tan larga y con tres competiciones en las que partes como favorito: eres el actual campeón de Europa y del Mundo.

Dos son las decisiones que el técnico italiano deberá gestionar en este apasionante final de temporada, al margen de producirse o no lesiones: la portería y el medio campo.

He comentado en reiteradas ocasiones que, cada día  se observa  con más  claridad que  el tiempo de Iker Casillas ya  pasó como portero titular del Real Madrid. Ancelotti no ha tenido más remedio que reconocer que buena parte de la afición ya no está con Iker y le pitan, con razón, en muchas ocasiones y sin razón el algunas otras: se acabó el feeling y la afición, nos guste o no, es soberana y así lo reconocen los futbolistas. El incomprensible silencio de Casillas ante su inmediato futuro no ayuda: casi todas las opiniones coinciden en que abandonará el equipo, al final de temporada; porque está harto de esta situación .De ser esto así,  su mente ya no está en el Real Madrid y su concentración adolece de esta situación, y lo que es peor, se percibe en su nerviosismo y en sus gestos.

El entrenador blanco ya apunta a que en los partidos que quedan por jugar en el Bernabéu no lo  hará Casillas para protegerlo. Estimo que sería un error del excelente técnico italiano: si no está  en plenas condiciones para jugar en el Bernabéu, debería ir al banquillo en lo que resta de temporada.

La otra gran decisión que deberá abordar en  estos partidos finales y trascendentales es elegir, tácticamente jugar el 4-4-2, con Isco y James juntos, dejando Bale o Benzema en el banquillo, o por el contrario, elegir entre Isco o James y mantener la BBC. Otra opción sería aplicar una u otra estrategia en ciertos partidos, que estimo es lo que hará.

Carlo Ancelotti tenía muy claro a qué equipo venía: el más grande del mundo y que no sería fácil, pero también valoraba el prestigio que supone entrenar al Real Madrid y la proyección que consigue. Recordando míticos títulos de grandes películas, la temporada que le resta al Real Madrid, a Ancelotti  y a sus jugadores, es una Misión de audaces, Hasta que llegó su hora, o Pasión de los fuertes. Es la hora de Ancelotti.

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Hace semanas escribí en estas mismas páginas en Qué Crack, que los Clásicos, Madrid-Barcelona, son los partidos más largos del mundo. No se limitan a los noventa minutos de juego en el césped; semanas antes y semanas después se sigue hablando de ellos y todas las opiniones son legítimas, según el color y la objetividad con que se analicen. Pero siempre dejan noticias y acontecimientos para la polémica y así será hasta el próximo clásico, quien sabe si en el Champions. El último Barcelona-Real Madrid, con victoria muy apretada de los culés fue de los más deportivos que he presenciado con un comportamiento bastante ejemplar de todos los jugadores y un correcto arbitraje, que para nada influyó en el resultado. El Real Madrid recuperó sensaciones y a jugadores importantes, como Modric y a otros que parecen recuperan la forma, como Benzema, sensacional, Kross y Ronaldo. Fue mejor por fútbol, actitud y planteamiento, y rompió algunos pronósticos que apuntaban a un holgado triunfo azulgrana. Los blancos merecieron el triunfo y únicamente pequeños detalles y fallos de concentración lo impidieron, pero fueron muy superiores en sesenta minutos de partido que debió sentenciar.

Hay que congratularse de que los Madrid-Barcelona hayan recobrado la deportividad y el buen ánimo y comportamiento de los jugadores, olvidándose de aquellos encuentros que eran auténticas guerras a sangre, odio y fuego. Ganó el Barsa y hay que felicitarles.

Las aficiones también estuvieron a tono con los jugadores; los culés con mucha pasión, pero correctos y los pocos madridistas que viajaron al Camp Nou también estuvieron a su altura.

No podemos decir lo mismo de un número limitado de aficionados que de madrugada esperaban a los jugadores del Real Madrid a la salida de Valdebebas, donde recogieron sus vehículos y desplazarse a sus domicilios. Intentaban parar a todos los coches de los jugadores con el fin de increparles, con graves insultos y en algún caso con un intento de agresión, concretamente a Jesé, que tuvo el detalle y valentía de detenerse, al igual que Sergio Ramos, que tras bajar la ventanilla pedía explicaciones ante ese injusto trato a unos jugadores que dejaron la piel en el campo dando una excelente imagen ante el poderoso Barcelona.

El Real Madrid ha reaccionado de inmediato y ha localizado al personaje en cuestión, que ha resultado ser socio de la entidad y lo ha expulsado, además de poner en conocimiento de la Comisión Nacional Antiviolencia los hechos acaecidos así como la identificación de los autores de estos lamentables hechos atentatorios a la dignidad e integridad física de los futbolistas, solicitando que se apliquen las sanciones que se estimen oportunas.

La pasión por el fútbol, el mayor espectáculo del mundo, despierta en los aficionados los instintos del ser humano: los mejores y también, los peores, que nacen desde el odio a todo lo establecido y se manifiestan en comportamientos violentos y cuando menos antisociales, olvidando que el fútbol es un deporte para disfrutarlo y animar a tu equipo desde la pasión y el respeto al contrario. En ocasiones, pareciera que la pasión desmedida por unos colores actúa como una dañina droga que hace perder la consciencia y de la que uno no se puede liberar, al igual que el heroinómano u alcohólico , y conduce al ser humano a actuar desde la sinrazón, fuera de sí y capaz de los más violentos actos y comportamientos. Y eso, es una enfermedad grave, por desgracia muy presente en nuestra sociedad y que necesita terapia y medidas preventivas. En cualquier otra circunstancia, que se aplique el peso la ley a los autores y entidades responsables que no pongan los medios para evitar estos comportamientos violentos.